Según afirman unos investigadores japoneses las cucarachas tienen memoria ¿histórica? por lo que se las puede enseñar a salivar en respuesta a un estímulo, lo que confirma que determinados miembros de la especie humana están más cerca de este insecto ortóptero que de sus congéneres.

Pero ahí no queda todo, puesto que los avezados científicos nipones dicen que entender el mecanismo de aprendizaje de las cucarachas podría llevarles a entender el funcionamiento del cerebro humano.

Deducción que se desprende tras haber realizado un experimento consistente en exponer a un grupo de dichos insectos a un determinado olor cuando les daban de comer azúcar. Mientras que cuando sólo las exponían al olor las cucarachas seguían babeando.

Así y puestos a darle a la masa neuronal, podría llegar a la conclusión que el pobre Gregorio Samsa kafkiano fue un miembro destacado de la especie, incomprendido e ignorado por sus semejantes y que nunca entendió que correteando por el suelo sería más feliz. Al menos tanto como cuando le tocó gatear.