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Terra
La Coctelera

El mejor amigo del can


No recuerdo en qué momento de la evolución humana decidieron mis antepasados que había llegado la hora de ocultar al resto del vecindario el amplio catálogo de vergüenzas, alguna de la cuales tenemos el ¿dudoso? honor de compartir, entre otros, con lémures, gacelas u ornitorrincos.

Así mismo, albergo dudas en torno a si tal decisión nos aupó a lo más alto de la pirámide evolutiva, o por el contrario, nos dejó sentados sobre una superficie dura en cuyo centro hay un agujero.

No obstante, si llegados a este punto no he mencionado el objeto de esta que aspira a ser una reflexión civilizada, se debe a que estoy a punto de sufrir el enésimo ictus cerebral .

¿Por qué? Porque otro día más contemplo atónito cómo una turba de vecinos invaden mis plazas, jardines, esquinas, bulevares, bajadas y subidas impulsados por alguna fuerza telúrica que les ha otorgado un derecho… natural: el de que sus canes defequen, miccionen y se reproduzcan al aire libre, mientras suenan las trompetas de Jericó.

Como quiera que esta suma de consonantes  y vocales nada tienen que ver con una cruzada, sólo me resta hacer la pregunta de cuya respuesta depende que mi fe en el género humano se multiplique por cero: Ahí va: ¿Por qué se han convertido los espacios públicos en letrinas para perros?

No quiero pensar que la respuesta se despacha con un simple “es lo normal”, “siempre se ha hecho así” o una aseveración tan convincente como “no pretenderá que el perrito se lo haga en casa”.

Bueno, pues siguiendo esta línea argumental deberían reivindicarse los Paseos Terapéuticos de los Viejos (PTV) del tal guisa que los mismos consistirían en sacar a los abuelos a un parterre debidamente acondicionado para que dieran rienda suelta a su maltrecho esfínter.

Con esa solución, además, se lograría que los miembros de esa chorrada llamada Tercera  Edad cogieran un poquito de color de camino al colegio electoral más próximo: Tu voto vale mucho, chaval.

Pienso, luego soy una cucaracha

Según afirman unos investigadores japoneses las cucarachas tienen memoria ¿histórica? por lo que se las puede enseñar a salivar en respuesta a un estímulo, lo que confirma que determinados miembros de la especie humana están más cerca de este insecto ortóptero que de sus congéneres.

Pero ahí no queda todo, puesto que los avezados científicos nipones dicen que entender el mecanismo de aprendizaje de las cucarachas podría llevarles a entender el funcionamiento del cerebro humano.

Deducción que se desprende tras haber realizado un experimento consistente en exponer a un grupo de dichos insectos a un determinado olor cuando les daban de comer azúcar. Mientras que cuando sólo las exponían al olor las cucarachas seguían babeando.

Así y puestos a darle a la masa neuronal, podría llegar a la conclusión que el pobre Gregorio Samsa kafkiano fue un miembro destacado de la especie, incomprendido e ignorado por sus semejantes y que nunca entendió que correteando por el suelo sería más feliz. Al menos tanto como cuando le tocó gatear.

Lo tuyo es mío: O la versión hispana del Monopoly

En mis jóvenes tímpanos aún retumban los acordes de un célebre tema musical que en su época causó furor y que decía algo así: “Todo lo que tengo es tuyo/tuyo y de nadie más/todo lo que tengo es tuyo…” Un verdadero himno al amor como también una inequívoca declaración de intenciones: lo material me la trae al pairo.

Pero ahora sólo me resta confesar que no he logrado salir de mi inicial estado de estupor al conocer que el Gobierno central invertirá en Bolsa un 10 por ciento del Fondo de Reserva de la Seguridad Social. Teniendo en cuenta que la cuantía del mismo supera los 40.000 millones de euros, la cantidad que saldrá de la hucha de las pensiones ascenderá a 4.000 millones.

Según quienes rigen los destinos del país, si la operación se hace bien la inversión no debería provocar ningún temor, porque el porcentaje destinado a tal fin es pequeño, si bien ‘olvidan’ mencionar que ese dinero sale de un fondo común que no afectará a las jubilaciones de los rectores gubernamentales en el caso de que el asunto se pifie. Vamos, que en ningún momento sus pensiones estarán en peligro ¿Quién dijo aquello de que los experimentos mejor con gaseosa?

Digo yo que tal vez y como muestra de patriotismo, sería mejor que las grandes empresas nacionales destinasen los ingentes fondos dedicados al pago de sus directivos a la compra de Bonos del Tesoro Público. Y que cuando tal cosa ocurriese entonces podría ser el momento de colocar ese 10 por ciento en idéntico lugar. ¿O es que el dinero público tiene que alegrar la vida a las gestoras de fondos? ¿Está escrita en alguna parte la obligación de jugar con el futuro de todos? ¿Quién cargará con la responsabilidad si se yerra? ¿Hay vida inteligente más allá de La Moncloa?

Ítem más, porqué extraña razón hay siquiera que invertir ese porcentaje o cualquier otro en semejante aventura, cuando lo necesario es que esa caja única siga ‘engordando’ como hasta ahora ¿Acaso es un experimento de cómo funcionaría una seguridad social privada? ¿Volvemos a finales de los ochenta del siglo pasado cuando intentaron convencernos de las bondades de los fondos de pensiones? ¿Por qué demonios no nos dejan en paz?

Eres único… y tú más

...para seguir afirmando que tu amor hacia mi es tan, tan, ¿sincero, generoso?; da igual lo que digas, porque todos sabemos –digamos que un elevado porcentaje de ciudadanos- cómo te las gastas para conseguir que esta tierra sea un lugar único e irrepetible ¿o irreconocible? que ni la progenitora (la mía, claro) sabe ya dónde está.

Y es que estos chicos de Coalición Canaria tienen un humor que para si quisiera el vítreo, porque de lo contrario no sé cómo diablos puedo encajar la afirmación de Adán Martín cuando dice que el Gobierno que preside “deja los problemas encaminados”.

Así que ahora toca preguntarse a qué se refiere y como me temo lo peor, tal vez en un alarde de periodismo-ficción me veo obligado a dar un paso adelante y despeñarme por la Caldera de Bandama, Taburiente u otros accidentes geográficos de similares características, junto a un nutrido grupo de alegres peregrinos, cual si de la fiesta del Charco, la Rama y/o la romería de Vegueta se tratara.


Aún exhausto tras ascender el centenar de metros que me separaban de la cima, con la clavícula hecha unos zorros y el omóplato clavado en la rodilla, y cuando creía que nos estarían esperando las asistencias,la figura que sevislumbra entre la densa niebla fuela deél, un ser que me extendía su blanca mano derecha mientras esbozaba una tímida sonrisa.

¡Coño, si no era otro que Paulino! Sí, ese hombre que llegó a presidir una Comisión de ¿Investigación? en el Congreso de los Diputados y que si Dios o Nietzsche (no lo remedian) ocupará el sillón del Trono y será ungido con miel de palma, salvo que cambie tan dulce manjar por el gasóleo- menos –un- 30%.

Ciento y pico

¿Qué utilidad tiene un líder… político? ¿A qué huelen los escaños? ¿Por qué 125 y no 650 medidas? ¿Sistema métrico o imperial?

Estas y otras preguntas sobrevuelan las neuronas de unos pocos ciudadanos a quienes la noticia del plagio o copia por parte del PSC del programa electoral de Ciudadanos por Cataluña, ha cogido por sorpresa o pagando el impuesto municipal de vehículos.

Dicho lo cual y tras unas horas en las que nadie sabía menos que nada, el candidato dio la cara anunciando que el responsable de tamaño desaguisado había dimitido y que el manifiesto electoral que ha tenido a bien ofrecer a los CANARIOS es de lo mejor que ha parido la historia política insular.

Pero se refiere al programa electoral de verdad no ese otro que presentó hace varios días y que, ingenuos nosotros, sólo era un juego para ver quién se daba cuenta del truco ¿O no era así?

-Sala de prensa, un día cualquiera a una hora determinada:

Tras un primer sorbo de agua sin gas, el líder se dirige a la (nación-región-realidad nacional) con estas palabras. Primer plano: (*)

- "Alguien del equipo tuvo un problema con el Word a consecuencia del mal estado de la red wi-fi en la que nunca ha creído el actual Gobierno regional. (Nótese que estamos en precampaña electoral) Pese a ello y con grave riesgo para su salud y la de sus más allegados, el compañero no desfalleció hasta encontrar las propuestas que presentamos el pasado día 3 de abril y que no son otra cosa que la plasmación de nuestro compromiso con esta tierra tan bonita por el sol y las playas: el sol sólo es de aplicación en las Islas occidentales.

No obstante y a pesar de mis esfuerzos por convencer de nuestra bondad y sinceridad, fuerzas oscuras y malévolas han querido emponzoñar la tranquila convivencia isleña a base de mentiras".

(*) Declaración inventada con el fin de promover un eficaz análisis social.

- Él baja la mirada lentamente mientras se va a fundido en negro y comienzan a oírse los acordes de una polca. Ruido de copas, gambas y canapés. Créditos y final.

P/D: Afirmaba Hermann Tertsch en una reciente entrevistacon relación a los actuales líderes del PSOE que los mismos “parecen llegados al partido no bajo el lema de la libertad, la dignidad, el servicio al Estado sino bajo el de “juro por Dios que jamás volveré a pasar hambre”.

Ellos sí que saben

El susto no pudo ser mayor, sobre todo cuando inmerso en las mas profunda de las reflexiones sobre el porvenir de CANARIAS, cerraba la puerta de casa para mezclarme con el pueblo y ¡coño, allí estaba la muy jodía! Era una sonriente Nardy Barrios que había colgado en el pomo su compromiso diseñado a la manera de un ambientador… de fragancia marina o limón.

Porque tal y como reza en el cartelito de marras, los voluntarios de su organización más las tres furgonetas, se habían acercado hasta mi hogar para escuchar las propuestas WI-FI sobre el futuro del municipio y que luego trasladarían a ELLA, pero “no estabas”¿Ahora qué pasa?

Porque desde ese momento vivo en un mar de zozobras, como si de un machango se tratara, rodeado por una atmósfera de una tonalidad azul flojo leyendo el nuevo Estatuto de Autonomía.

Así que mientras degusto un exquisito sancocho con reducción de escobillón enchumbado, observo como Saavedra mira a quienes bajamos por el Barranquillo de Don Zoilo, y no puedo por menos que contener unas incipientes lágrimas al recordar el vídeo promocional (colgado en la web partidaria) en el que Jerónimo (perdona el tuteo) navega desde su más tierna infancia hasta nuestro días.

Qué pedazo de mozalbete bailando; sentado en un banco o simplemente con un megáfono a su vera. Esas imágenes encadenadas que recuerdan, por qué no decirlo, a los momentos más álgidos de Los Puentes de Madison.

Ese hombre

Sin embargo y pesar de los pesares, quien me provoca palpitaciones más allá de lo humanamente admisible es Pepa, que subida al pedestal de la confianza y de medio cuerpo verde-limón, promete a los electores una nueva época de ensoñaciones marítimo-terrestres. Frente a frente.

Cómo es posible negarle lo que pide, cuando ella lo ha dado todo en estos años para que ahora, tú, desagradecido palmense, le des la espalda en pos de aventuras, que vaya a saber a dónde nos llevarán.

Así que ya sabes… Bótala para que en otras ciudades puedan disfrutar de su sonrisa y su glamour atlántico.

Ahora le toca el turno a El hombre. Aquél edil de vestimenta informal que años atrás compartió el poder municipal con otros dos… concejales. Que unos pocos años antes de lo de (antes), fue secretario general del PCC y que después montó la Coordinadora Popular de la Vivienda; inolvidable engendro para muchos de los que vivimos en esta metrópoli, a pesar de atiborrarnos a ansiolíticos, antidepresivos, somníferos… (joder, de pura pastilla casi me convierto en un toxicómano sin vivienda).

Sí amigos, hablo del mismo tipo que tiempo después causaría furor entre los residentes (casi perpetuos) del palacio de la Carrera de San Jerónimo porque se largaba los discursos en el atril sin folio alguno. Y cuando creíamos haberlo visto todo, le dan las llaves de una consejería.

Pero es más, me refiero a ese ser humano al que sólo ver pasear por Las Canteras te da ganas de salir corriendo para decirle algo, ¿Qué? ¡Yo qué sé!

Sin embargo y cuando todo parecía perdido, ahora da un nuevo paso y se hace alcaldable. José Carlos, déjalo ya, descansa de una vez.

PD: Estas líneas no son más que un sincero homenaje (nunca es tarde) a esos esforzados trabajadores que tanto hacen por nosotros a cambio de nuestro amor.

Ceguera ética

En cierta ocasión preguntaron a un ser humano cuál sería su reacción, si al cruzar un paso de peatones observara que iba a ser atropellado. El honrado ciudadano no lo dudó y respondió que jamás miraría hacia otro lado.

Dicho esto, voy a recordar la historia de una respuesta emitida por el boceto de un prohombre al que una cierta dosis de fortuna encumbró al ‘trono’, para asombro de propios, extraños, pobres y ausentes.

Así y poseído por una frenética actividad pública, fruto de su preocupación social por auparse al poder, transcurrían sus días salpicados por sombras y penumbras (no lograba atraer al anticiclón de las Azores). Cuando suspiraba en todas direcciones, sus más directos colaboradores iniciaban una frenética carrera cuyo destino les obligaba a refugiarse entre los pliegues de Él.

Porque si en algo destacaba sobre sus iguales era en provocar una sensación cercana a la reflexión, si bien otros afirmaban sin pudor alguno, que ese estado se encontraba más próximo a la somnolencia… intelectual, claro.

Próximo el día en que Él dejaría su futuro en manos del común de los mortales, (por imperativo legal) transitaba de un lado a otro y desde aquél hasta el punto inicial acompañado por su inseparable cohorte de susurradores que lo conducían a múltiples tribunas desde las que propagaba un mensaje lleno de ciudadanía. Tanto, que a veces aquélla se desbordaba hasta el punto de tener que cambiarse la levita por mor de las salpicaduras.

Desgranando las jornadas, llegó el turno de una intervención llena de ese romanticismo propio de quienes, muy a su pesar, se dejan llevar por una brisa embotadora mientras realizan un sinfín de cálculos aritméticos. Aquel día el guión exigía, aún más, una predisposición sin límites y una chamarra de un color acorde a los tiempos que corren, por lo que era necesaria la presencia de una dama que diera el lustre necesario. Dicho y hecho.

Las preguntas iban y venían, mientras de fondo se escuchaba el ruido ciudadano que a punto estuvo de ensordecer una respuesta. Fueron sólo unas pocas palabras que se desvanecieron, esfumaron y desaparecieron tras brotar de la boca de Él.

¿Pero que diablos ocurrió? ¿Acaso es que en el momento en el que emitió esa serie de vocales y consonantes se produjo un fenómeno atmosférico con tintes sobrenaturales?

Despiste

Lo cierto es que ni tan siquiera nuestros más avezados vigías espirituales cayeron en la cuenta. Es más, a la hora de analizar el contenido de su intervención destacaron el hecho de que está pagando una hipoteca. ¡Qué grande es mi país y sus dignatarios!

Aunque han transcurrido unos meses desde el día de ‘autos’ y si bien la memoria es frágil, cuando no selectiva, aún conservo frescas entre mis atormentadas neuronas aquellas repugnantes palabras: “No le miraría”.

Sé que en algunas ocasiones los honrados ciudadanos tendemos a exagerar e incluso a mal interpretar los mensajes de nuestros líderes. También soy consciente de que tendemos a exigir el cumplimiento de sus compromisos electorales (bueno, digamos que tal situación se produce sólo cuando llueve).

Asimismo, confieso ruborizado que me atrae la idea de una existencia que no se viese alterada por los jinetes del particular Apocalipsis del alza desenfrenada de los precios, unos sueldos irrisorios y una vivienda en propiedad que nunca podré tener.

Es más, cuando a veces ojeo el articulado de la Constitución y comparo mi situación con la del Reino de Vanuatu me da la risa. Una risa compulsiva que la mayoría de las veces me quiere conducir a la desesperación ante la permanente tomadura de pelo que sufre la ciudadanía. Al final, ese estado de ánimo lo acabo mitigando con una pausada revisión del atlas y preguntarme, por ejemplo, dónde coño está Vanuatu.

Sin embargo y aunque parezca lo contrario regreso al meollo de la cuestión ¿Cuál fue la pregunta cuya respuesta desató la ira de este humilde ciudadano? Pues una que rezaba más o menos así: ¿Qué haría si se encontrara por la calle con un dirigente etarra? Repito la respuesta: “No le miraría”.

¿Recuerdas en la tierna infancia cuando nos enfadábamos con el amiguito y dejábamos de hablarle durante unos días? Pues así dijo que reaccionaría Él, quien desde hace unos días y gracias a una ‘explosión’ de indignación y rabia ciudadana se ha convertido en nuestro Guía Nacional.
Por cierto, algo ciego y tímido.

Pura casualidad

Será por mi conocida sensibilidad, será por mor de una concatenación de circunstancias o simplemente porque tengo muy mala leche, que desde hace tiempo, el músculo cardiaco se me contrae con cierta facilidad provocándome angustias variadas. Y lo cierto es que el asunto me desasosiega.

Resulta que al socaire de los tiempos que corren en la España del tercer milenio, la nueva clase dirigente se ha propuesto la sagrada misión de corregir, cuando no de alentar a otras fuerzas vivas para que abanderen el proceso, algunas cuestiones históricas que, según su buen entender, hacen que los españoles no podamos convivir definitivamente en armonía en una nación de naciones y cuyo nombre estaría por definir. Un asunto, por cierto, que sólo interesa a cuatro visionarios de aldeas perdidas.

Pues bien, inmerso en este decorado y cuando me disponía a ingerir la habitual aspirina matinal, las piernas me flaquearon y las pulsaciones se dispararon al conocer otra buena nueva a modo de reflexión histórico-festiva: que "fueran militares" los protagonistas de los dos periodos dictatoriales que tan bien hicieron para depositar a España en las cloacas de la historia, "fue resultado del azar".

Tamaña afirmación salió de la boca del otrora ministro de Defensa, José Bono en una visita a Berlín, y de las que se hizo eco El Mundo en su edición del 15 de septiembre de 2005, quien abundando en tan original pensamiento, añadió que los golpistas también podrían haber sido boticarios. Y por qué no pescadores de bajura o fontaneros e incluso albañiles a tiempo parcial.

Las horas fueron pasando y cuando comprendí que semejantes declaraciones poco tenían que ver con mi afición por el consumo de psicotrópicos, puse a trabajar a unas destartaladas neuronas que me ofrecieron argumentos para rescribir, con tono desenfadado no exento de talante, un episodio tan siniestro.

El otro costal

Aunque no pretendo negar las similitudes con hechos históricos de principios del siglo XX, lo cierto es que el protagonista de lo que va ha ocurrir en breves líneas viste de blanco y unas de sus herramientas de trabajo es un rodillo de madera que suele blandir para acompañar sus diatribas sobre el fin de la civilización y los peligros del pensamiento difuso.
Arquetipo de ser humano indigesto, Agapito Hornos fue un maestro panadero de profundas convicciones religiosas que rigió un vetusto horno desde tiempos inmemoriales, herencia de una madre abandonada por un marido de libertina existencia y amor a los libros, que capeó el temporal de la vergüenza gracias a los rezos.

Desde su tierna infancia, Agapito fue testigo de los avatares que convulsionaron una España anclada en la más añeja tradición feudal, aunque a diferencia de la inmensa mayoría de aquéllos españoles, el suyo fue siempre un estómago a plena capacidad.

Con el paso de los años, su admiración por Primo de Rivera había alcanzado cotas desconocidas por aquel entonces, hasta el punto de llegar al paroxismo el día en que el ‘patriota’ asumió el poder para mayor gloria de Alfonsito y van trece. Según pensaba nuestro amigo, España volvía a enderezar su rumbo. La opinión de otros era exactamente la contraria.

No obstante, y como sucede cuando se admira sin límites, Agapito comenzó a sentir en su fuero interno que algo no marchaba bien porque el populacho se mostraba descontento a pesar de los denodados esfuerzos de aquellos que dirigían el destino de la patria. Tal vez el eficiente panadero vislumbraba un porvenir lleno de quebrantos en el que la insolencia y la falta de valores podrían llevar al caos.

Es necesario, se repetía una y otra vez, mayor dureza con los alborotadores que sólo buscan desestabilizar lo que siempre ha sido la mayor reserva espiritual de Occidente, por lo que debe entenderse que la llegada de la II República no calmara sus augurios. Es más, aquella tarde del 14 de abril de 1931, juró ante la foto de su madre que él abría de hacer algo para conjurar los males de España, para lo que desde ese instante comenzó a fraguar su plan.

Transcurría el año 1936 cuando Agapito entendió que, tras aplicarle el fuego lento que tan famoso lo había hecho en el universo panadero, su plan estaba a punto, por lo que decidió convocar al resto de los conspiradores: un reputado pastelero septentrional, un vinatero de sonrosadas mejillas y un arzobispo casi católico de profundas convicciones pederastas. Aquel no era otro que el directorio del que él fue su alma mater.

Tembloroso ante lo que se presentía como un momento histórico, Agapito Hornos se dirigió al triunvirato y desglosó su ideario en un breve discurso que por su interés reproduzco en su integridad. Eran las 21:30 horas y en la calle los grajos volaban muy, pero que muy bajo.

“Camaradas, sobresaltado ante tanto caos y decididamente dispuesto a enderezar lo que parecen designios inamovibles que conducen a la Patria española a los brazos del tirano marxista-masón-difuso, declaro solemnemente que desde este mismo día encomendamos nuestro espíritu al supremo hacedor, sabedores que desde su privilegiada atalaya nos apoya en nuestra decisión de atajar la ponzoña que infecta el tejido patrio.
La tierra ibérica por las que galoparon desde el Cid hasta nuestros católicos reyes será testigo del implacable paso de quienes vemos en nuestra acción liberadora el principio de una nueva Reconquista.
Así que pido a mis entusiastas camaradas que hinquen las rodillas en el suelo y al grito de ¡Viva la Hispania eterna! hagamos ver a nuestros enemigos el poder que destilan estas hermosas… barras de pan. Armas con las que seremos capaces de doblegar su espíritu”.

Efectivamente, y sólo fruto del maldito azar, un panadero fue capaz de soliviantar a las ‘masas’ y unir en torno a su oronda figura a lo más granado de aquella España que tanto sufría ante la sola idea que el común de los mortales pudiese tener la osadía de pensar, no de manera perfecta, si no de forma autónoma.
Poderosa herramienta es aquella que se cuece a fuego lento.